Desde el segundo puerto más importante de Turquía después de Estambul, Esmirna, ciudad famosa por sus alfombras, se pude visitar Éfeso, en un tiempo el más rico centro comercial del mundo antiguo. La ciudad, cuya riqueza y mecenazgo fue el soporte de su espléndido programa arquitectónico, estaba dedicada a la diosa Artemisa. La última forma de su enorme templo, varias veces reconstruido, data del siglo III a.C. y está considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.